SALVADOS POR LA BELLEZA

La crisis no afecta por igual a todos los sectores.

El de los cuidados personales, por ejemplo (belleza, bienestar) resiste por entre el caos, como una especie de Agustina de Aragón de nuevo cuño.

Y es lógico teniendo en cuenta que “una imagen vale más que mil palabras” y que “al mal tiempo, buena cara” y que para mantener un trabajo en estos tiempos que corren, hace falta mostrar un aspecto cuanto más dinámico y joven, mejor que mejor

Por eso, cada vez son más y mayores los esfuerzos de la ciencia por alcanzar la fórmula de la eterna juventud.

Por evitar las huellas del paso del tiempo.

Por luchar contra la ley de la gravedad, que desafortunadamente hace que todo caiga.

Los activos que componen las formulaciones de los productos cosméticos de vanguardia, tienen el mismo rigor (en el caso de las Marcas conocidas) de un medicamento.

Y de la medicina también toman, o heredan los vehículos que les conducen hasta el mismo corazón de las células:

Liposomas, nanoesferas, cristales líquidos y un largo etc., componen una cadena en la cual el concepto” ilusión”, ha sido sustituido por los de “rigor” y “eficacia”.

Respecto a los tratamientos estéticos “Las maquinas de la belleza” se han convertido en sofisticados aparatos capaces –al menos en teoría- de casi todo, porque lo mismo “licuan la grasa” que “borran las arrugas” , “fortalecen los músculos” y “dibujan los contornos perdidos en el ovalo facial”…

Y ¿Qué decir de la medicina estética?…

Desde el botox y sus milagros al hialuronico, a los peelings inteligentes o a los láseres de última generación.

Pero ¿realmente funcionan estas cosas?…

Pues rotundamente Si, siempre y cuando:

  • Se hagan bien. Con la constancia debida, en el caso de la cosmética
  • Se entiendan y asuman como “una ayuda” y no como una meta.

(Porque no hay nada más ridículo que asumir el papel de quinceañeros, cuando se han cumplido unos cuantos mas).

  • Lo importante es “mantener el atractivo personal”, con independencia del tiempo que transcurre.
  • Se sepan combinar unas con otras adecuadamente, porque no existe la panacea universal, capaz de todo.
  • Y siempre que sean profesionales cualificados quienes las pongan en práctica

Además, en reserva nos queda el remedio de la cirugía, o de la medicina anti-edad, una de las más nuevas en su incorporación al elenco del “feliz no cumpleaños”.

Pero prudencia…porque aunque resulten soluciones maravillosas, no somos, para nada, Alicia en el país de las maravillas.

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